Evangelio del día
Jesús narra la parábola de los viñadores homicidas para denunciar el rechazo a los enviados de Dios y anunciar su propia pasión. La enseñanza invita a dar frutos de fe, reconocer a Cristo como piedra angular y acoger la voluntad divina.
Evangelio del martes 2 de junio: Jesús denuncia a los viñadores homicidas
Jerusalén. En el Evangelio según San Marcos (12, 1-12), Jesús dirigió una fuerte parábola a los sumos sacerdotes, escribas y ancianos, utilizando la imagen de una viña para denunciar la infidelidad de quienes habían recibido la responsabilidad de guiar al pueblo de Dios.
La narración presenta a un propietario que planta una viña, la equipa cuidadosamente y la arrienda a unos labradores antes de marcharse. Cuando llega el tiempo de recoger los frutos, envía varios servidores para recibir lo que le corresponde. Sin embargo, los arrendatarios golpean, humillan e incluso asesinan a los enviados.
Finalmente, el dueño decide enviar a su hijo amado, convencido de que sería respetado. Pero los labradores, movidos por la ambición, conspiran para matarlo con el propósito de quedarse con la herencia. Ante esta acción, Jesús pregunta qué hará el propietario, respondiendo que castigará a los responsables y entregará la viña a otros.
El Maestro concluye recordando las Escrituras: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”, una referencia que apunta a su propia misión y al rechazo que sufriría por parte de las autoridades religiosas.
Los líderes presentes comprendieron que la parábola estaba dirigida contra ellos, pues evidenciaba su resistencia a los profetas enviados por Dios y anticipaba el rechazo al propio Hijo. Aunque intentaron arrestarlo, desistieron por temor a la reacción del pueblo y se retiraron.
Este pasaje invita a reflexionar sobre la responsabilidad de administrar fielmente los dones recibidos y reconocer la autoridad de Cristo como fundamento de la fe.

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