Evangelio del día
Jesús entra en Jerusalén, expulsa a vendedores del templo y denuncia su profanación. Maldice una higuera que se seca y enseña a sus discípulos sobre la fe en Dios, la oración con confianza y la importancia del perdón para recibir el perdón divino.
Jesús llama a recuperar la fe y la verdadera esencia de la oración
Jerusalén. El Evangelio según San Marcos (11, 11-26) presenta uno de los momentos más enérgicos del ministerio de Jesús, al expulsar del templo a comerciantes y cambistas, denunciando la corrupción y el uso indebido de un espacio destinado a la oración.
El pasaje bíblico relata cómo Jesús, tras ser recibido por la multitud en Jerusalén, acudió al templo y observó las prácticas que allí se realizaban. Al día siguiente, regresó y comenzó a expulsar a quienes comerciaban dentro del lugar sagrado, volcando las mesas de los cambistas y prohibiendo el tránsito de mercancías.
“Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos; pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”, proclamó Jesús ante quienes se encontraban en el templo.
La acción provocó preocupación entre los sumos sacerdotes y escribas, quienes comenzaron a buscar la manera de desacreditarlo debido al impacto que sus enseñanzas causaban entre la población.
El evangelio también recoge el episodio de la higuera estéril, símbolo de una fe sin frutos. Jesús, al encontrar el árbol sin higos, pronunció palabras de condena, y posteriormente los discípulos comprobaron que la higuera se había secado desde la raíz.
A partir de este hecho, Cristo exhortó a sus seguidores a mantener una fe firme y confiada en Dios, asegurando que la oración hecha con verdadera convicción puede alcanzar grandes resultados.
“Todo cuanto pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán”, expresó Jesús, insistiendo además en la importancia del perdón como condición esencial para recibir la misericordia divina.
El mensaje central del pasaje invita a la reflexión sobre la autenticidad de la fe, la necesidad de vivir conforme a los valores espirituales y la importancia de mantener una relación sincera con Dios basada en la oración, el perdón y las buenas obras.

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