Evangelio del día
Jesús ora en Getsemaní antes de su pasión. Con tristeza y angustia, pide al Padre que pase el cáliz del sufrimiento, pero acepta su voluntad. Exhorta a sus discípulos a velar y orar para no caer en la tentación.
Jesús enfrenta la angustia en Getsemaní y se abandona a la voluntad del Padre
El Evangelio de este día, tomado de Evangelio según San Mateo (26, 36-42), presenta uno de los momentos más humanos y conmovedores de la vida de Jesús: su oración en el huerto de Getsemaní antes de ser entregado.
El pasaje narra cómo Jesús, acompañado de sus discípulos, se retiró a orar en medio de una profunda tristeza y angustia. Junto a Pedro, Santiago y Juan, expresó el peso del sufrimiento que estaba por enfrentar.
“Mi alma está triste hasta la muerte”, dijo Jesús, mientras pedía a sus discípulos permanecer despiertos y velar junto a Él.
La oración en medio del sufrimiento
Postrado rostro en tierra, Jesús dirigió su oración al Padre pidiendo, si era posible, apartar de Él el cáliz del sufrimiento. Sin embargo, en medio de su dolor, manifestó una entrega total a la voluntad divina.
“Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú”, expresa el texto sagrado.
El Evangelio también refleja la fragilidad humana de los discípulos, quienes no lograron mantenerse despiertos mientras Jesús oraba. Ante esto, el Maestro les exhortó a permanecer vigilantes y fortalecerse mediante la oración.
Un mensaje de fe y obediencia
La lectura invita a los creyentes a reflexionar sobre la importancia de confiar en Dios aun en los momentos de angustia, dolor e incertidumbre.
El episodio de Getsemaní muestra a Jesús enfrentando el miedo y el sufrimiento con obediencia, humildad y fe, dejando como enseñanza que la oración es el camino para encontrar fortaleza en medio de las pruebas.
El pasaje concluye con una nueva oración de Jesús, reafirmando su disposición de cumplir la voluntad del Padre: “Hágase tu voluntad”.

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