Evangelio del día
Jesús anuncia su partida y promete enviar al Paráclito, el Espíritu Santo, quien guiará a los discípulos en la verdad y mostrará al mundo el pecado, la justicia y la condena.

Reflexión del Evangelio: “Si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito”
En el Evangelio de hoy, Jesucristo prepara a sus discípulos para uno de los momentos más difíciles: su partida. La tristeza invade sus corazones porque sienten que perderán la presencia física de su maestro. Sin embargo, Jesús les revela una verdad más profunda: su partida abrirá el camino para la llegada del Paráclito, el Espíritu Santo.
El Señor enseña que muchas veces los planes de Dios superan nuestra comprensión inmediata. Lo que parece una ausencia, en realidad puede convertirse en una nueva forma de acompañamiento y fortaleza espiritual.
El Espíritu Santo llega para iluminar, consolar y guiar a los creyentes en medio de las pruebas. Jesús explica que el Paráclito ayudará a distinguir el pecado, la justicia y la verdad, recordando al mundo la importancia de permanecer firme en la fe.
Este pasaje invita a confiar incluso en medio de la incertidumbre. Cuando atravesamos momentos de dolor, cambios o despedidas, Dios continúa actuando y acompañando nuestra vida de maneras nuevas.
La Palabra también nos recuerda que no estamos solos. El Espíritu Santo permanece como fuerza, sabiduría y consuelo para enfrentar las dificultades diarias y mantener viva la esperanza.
“Si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito”. Con estas palabras, Jesús transforma la tristeza de los discípulos en una promesa de fe y de presencia permanente de Dios entre su pueblo.

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