top of page
  • Facebook
  • Instagram
  • WhatsApp
  • X

Evangelio del día

2 dic 2025
2 min de lectura

Jesús agradece al Padre por revelar sus misterios a los pequeños y no a los sabios. Afirma que solo el Hijo revela al Padre y declara bienaventurados a los discípulos por ver y oír lo que tantos desearon.



Jesús proclama la alegría del Espíritu y destaca la revelación concedida a los humildes

En el pasaje evangélico de este miércoles, tomado del libro de san Lucas (10, 21-24), se presenta uno de los momentos más íntimos y significativos del ministerio de Jesús: su acción de gracias al Padre, realizada “lleno de alegría en el Espíritu Santo”. Este gesto, excepcionalmente descrito con tal profundidad, subraya la comunión trinitaria y el júbilo que brota de la revelación divina.


Durante su oración, Jesús reconoce que Dios ha revelado sus misterios no a los “sabios y entendidos”, sino a los “pequeños”, aquellos de corazón sencillo y espíritu dispuesto. Según el relato, esta elección responde plenamente a la voluntad del Padre. En este contexto, Jesús afirma la singular relación entre Él y Dios: “Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.


A continuación, Jesús se dirige exclusivamente a sus discípulos para destacar la grandeza del momento que viven. Les asegura que son bienaventurados por presenciar lo que generaciones anteriores solo pudieron anhelar. “Muchos profetas y reyes quisieron ver y oír lo que vosotros experimentáis, y no lo lograron”, afirma, poniendo en valor la revelación plena que se manifiesta en su presencia y enseñanzas.


Este Evangelio invita a una reflexión sobre la humildad, la apertura al mensaje divino y la gratitud por la revelación que, según la enseñanza cristiana, continúa ofreciéndose a quienes la reciben con un corazón sencillo.

Comentarios


© 2025 Creado por La Vega en Acción

Contacto

Privacidad

Cookies

Condiciones

bottom of page